Cultura de diálogo en liderazgos juveniles

Jaime Mendoza Coordinador de la Escuela de Liderazgo Juvenil

Para comenzar, conocer a un joven ecuatoriano que se encuentra motivado para participar en política es admirable. En los últimos años la política del Ecuador se ha golpeado y desgastado tanto que, es difícil encontrar un espacio aseado en el cual se puedan desarrollar ideas. Por ejemplo, a diario escuchamos definiciones contradictorias sobre lo que es democracia, pero en lo que sí coinciden es que esta también se encuentra afectada.

Se requiere de valentía para que un joven, en estos tiempos, decida involucrase en política y mantener esta práctica en el tiempo. Participar en política conlleva un conjunto de valores positivos y éticos, así como mucha responsabilidad, entre ello la responsabilidad de adquirir conocimiento y tomar posturas ideologías. Lo cual desemboca en el nacimiento de diferencias de pensamiento y llama al debate, situación totalmente natural y que ha sucedido a lo largo de la historia, pero que sin duda en el fondo, en la raíz de todos los pensamientos, se encuentra el deseo de conseguir una sociedad y un país mejor.

Es evidente que la mayoría de las soluciones a las problemáticas políticas del Ecuador se encuentran en las nuevas generaciones, en los nuevos pensamientos. A través de la historia se ha escuchado hablar de “un cambio” en política o incluso muchos lo habrán exigido. Ese cambio, difícilmente puede ser alcanzado por un nuevo gobierno o autoridad, ya sean esta nacional o local, ese grito de cambio que hemos escuchado repetitivamente a través de la historia, es un cambio progresivo y generacional, basado en varios factores. Entre los cuales y uno de los más importantes, es el de una población joven, capacitada, dispuesta a escuchar e intercambiar ideas.

Al parecer, las nuevas generaciones se encuentran más capacitadas y lo que es seguro es que tienen a su disposición un sinfín de herramientas tecnológicas en las cuales se pueden apoyar y mejorar cualquier actividad que se deseen desarrollar. Sin embargo, el conocimiento técnico e ideológico adquirido por un joven líder se ve insuficiente y limitado en esta sociedad polarizada. La población se mal acostumbró a solo escuchar a quien piensa igual a ellos y rechazar o ignorar a quien piensa diferente; y, lastimosamente, sin importar el sesgo social o económico, la sociedad se acorazó en pequeñas burbujas que cada vez se hacen más impenetrables y distantes. Pero un joven líder, que se encuentre abierto al diálogo y fomentar el mismo, esta destinado a expandir su liderazgo y reducir las distancias de esta sociedad fragmentada.

De esta manera el Ecuador podrá observar el nacimiento y el potencial de los verdaderos líderes, las mujeres y hombres capaces de dialogar desde cualquier posición, quienes puedan entender que esta sociedad polarizada es el mayor obstáculo para cualquier objetivo de desarrollo. Es fundamental resaltar la necesidad del diálogo que tiene el Ecuador, las nuevas generaciones podremos estar nutridas de conocimiento, pero sin la cultura del diálogo difícilmente podremos construir lo que llevamos en el pensamiento. Si estamos abiertos a dialogar, estamos abiertos a expandir nuestras ideas y acercarnos a los otro. El antídoto para esta sociedad polarizada se llama diálogo. En estos tiempos de polarización el diálogo es un acto de rebeldía.

Correo electrónico: mendoza.jgo@gmail.com

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